Calles oscuras, noches en las que solo sientes su respiración a menos de dos segundos de tu boca, te guía por los lares mas especiales de esa maravillosa cuidad.
Su mano empieza ha recorrer tu espalda, como si fuera un mapa del recorrido de su cama a la tuya.
Las manos de ambos se juntan y eligen recorridos diferentes en cuerpos de ambos, se dejan llevar por la acción y los impulsos del ambiente cálido.
Por muy fría que esté la noche de este frío noviembre que se ha presentado.
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