Calle Euquide, número 24. Roma
-Bueno, adiós. Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
+Ah... me olvidaba decirte que.
-Dilo.
+Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a tí. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
-¿A decir qué?
+Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a tí no te lo diré nunca. Solo si me volviera loca te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.
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