jueves, 3 de febrero de 2011

Calle Euquide, número 24. Roma

-Bueno, adiós. Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente. 
+Ah... me olvidaba decirte que.
-Dilo. 
+Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a tí. Deberían torturarme para obligarme a decirlo. 
-¿A decir qué? 
+Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a tí no te lo diré nunca. Solo si me volviera loca te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.

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