Consiste en no soltar la mano, en apretarla hasta ponerla roja.
Se trata de que si por casualidad te sueltas, correr detrás de ti para agarrarte.
También es importante no perder el ritmo, y gritar tan alto y fuerte como puedas.
Es cuestión de dar la mano y que te cojan el brazo.
Incluso de llevarte alguna torta y tener el valor de poner la otra mejilla.
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