sábado, 20 de febrero de 2010

dulce encanto.

La mente se me invade de esas tardes en el local, mientras estábamos mirado para la televisión, las miradas se cruzaban con ansia, poder rozar esos labios, que tanto me gustan de ti. Tú mirada lo decía todo, esas ganas que teníamos de que se acabara la dichosa película, para que se fueran por algo para merendar y que nos dejaran tranquilos.
En los ratos que nos quedábamos solos, éramos como dos imanes que no se pueden despegar, aquella atracción era demasiado fuerte como para dejarla que se fuera.
Tú eres lo que quería, y lo que jamás podré sacar de dentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario