Siempre supe que los días que en el calendario de la cocina marcaban el día 8,es cuando recargaba las pilas de la linterna, para tenerla de reserva en las noches llenas de niebla, en las que escalaba cada lunar que tenía haciendo forma de peonza en el lado derecho de su cuerpo, junto al ombligo.
¡Si!, él era el ombligo de mi mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario