martes, 4 de mayo de 2010

No solo respirar

El abrió su boca y soltó aquella bocanada de humo de la ultima calada de su piti, y mientras se desvanecía los últimos manchones de humo, pronuncio aquellas irresistibles palabras, la primera fue ríete, la segunda cállate y la final ¡No! Mejor Bésame.

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