lunes, 31 de mayo de 2010

Primer plano.

¿Ya has olvidado aquellas noches en la Ribera cuando los dos contemplábamos el cielo? Éramos jóvenes, alegres, inocentes.
¿Tampoco te acuerdas de la noche en que bebí champagne en tu zapato, dos litros, y lo único que corría por mis venas era el alcohol?
Hubiera cabido más, pero no era digno de aquel maravilloso lugar.

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