jueves, 12 de noviembre de 2009

Extrañas sensaciones

El viernes pasado, viernes 6 de noviembre de 2009, tuve que interrumpir mi sesión de estudio de filosofía en la biblioteca municipal, y marcharme a casa, pues me asaltó una extraña intranquilidad acompañada de una ligera sesación de mareo. En casa me acosté y caí en un estado de embriaguez no desagradable, que se caracterizó por una fantasía sumamente animada. En un estado de semipenumbra y con los ojos cerrados, me penetraban sin cesar una imágenes fantásticas de una plasticidad extraordinaria y con un juego de colores intenso.
Cuando más tarde salí al jardín, en el que ahora, después de la lluvia otoñal, brillaba el sol,todo centellaba y refulgía en una luz viva. El mundo parecía recién creado. Todos mis sentidos vibraban en un estado de máxima sensibilidad que se mantuvo todo el día...

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